Sesión 29

COMO UN HOMBRE PIENSA, ASÍ ES SU VIDA

( As a Man Thinketh )

 

Sigamos avanzando en el 5° capítulo del libro. Aquí Allen nos dice cómo puede influir en uno  la imagen y perspectiva desde la cual nos veamos a nosotros mismos. ¿Hay esclavos porque hay tiranos? O ¿Hay tiranos porque muchos son esclavos? En realidad no existe el uno sin el otro. ¿Es más fuerte el tirano opresor? ¿Es más débil el esclavo? ¿Hay salida de estas condiciones? ¿Cómo lograr el éxito?… Todas estas preguntas son el tema. Vayamos al libro…

 

  1. El factor pensamiento en el éxito

Ha sido habitual para el hombre pensar y decir. “Muchos hombres son esclavos porque uno es opresor, odiemos al opresor.” Actualmente, sin embargo, hay una pequeña y creciente tendencia de invertir dicho juicio y decir, “Un hombre es opresor porque muchos son esclavos; despreciemos a los esclavos.”

La verdad es que opresor y esclavo cooperan en su ignorancia, y, mientras parece que se afligen el uno al otro, se afligen en realidad a ellos mismos. Un conocimiento perfecto percibirá la acción de la ley en la debilidad del oprimido y en el poder mal aplicado del opresor; un Amor perfecto, al ver el sufrimiento que ambos estados implica, no condena a ninguno; una Compasión perfecta abraza a ambos, opresor y oprimido.

Aquel que ha conquistado a la debilidad, y ha alejado de sí pensamientos egoístas, no pertenece a opresores ni a oprimidos. Él es libre.

Un hombre sólo puede elevarse, conquistar y alcanzar el éxito, elevando sus pensamientos. Sólo puede permanecer débil, abatido y miserable al negarse a elevar sus pensamientos.

Antes de que un hombre pueda lograr cualquier meta, aun metas terrenales, debe elevar sus pensamientos por encima del esclavismo animal y la indulgencia. No ha de rendirse, si quiere triunfar, ante su animalidad ni egoísmo, de ninguna manera; pero una parte de él debe, al menos, ser sacrificada. Un hombre cuyo pensamiento principal es de indulgencia animal no puede pensar claramente, ni planear metódicamente; Si no empieza a controlar con valentía sus pensamientos, no está en capacidad de controlar otros asuntos y adoptar responsabilidades serias. No está preparado para actuar de forma independiente y por sí solo. Pero sólo lo limitan los pensamientos que él escoge.

No puede haber progreso ni logro sin sacrificio, y el éxito terrenal de un hombre se logrará en la medida que sacrifique sus pensamientos animales y confusos, y concentre su mente en el desarrollo de planes, y el fortalecimiento de su resolución y auto-confianza. Y mientras más elevados sean sus pensamientos, se convertirá en alguien más valeroso, grande y correcto, mayores serán sus logros, benditos y duraderos serán sus éxitos.

 

COMENTARIOS:

James Allen nos abre hoy los ojos, y nos alerta tal vez de manera no fácil, a cuestionarnos sobre cómo nos estamos viendo a nosotros mismo y a nuestras circunstancias, a preguntarnos si de manera inconsciente o deliberada nos hemos permitido ser víctimas de una situación que no nos gusta, que nos agobia y hace sentir frustrados. Si nos sentimos víctimas o esclavos de la situación que estamos viviendo o mejor dicho  padeciendo, es así por una elección personal, aunque no seamos conscientes de ello. Pero la buena noticia es que sea esta la que sea y por más pantanosa e insalvable que pueda parecer, tenemos la opción de salir; nadie dice que sea fácil, pero sí posible.

¿Cómo? Preguntarás. Allen escribe: “Aquel que ha conquistado a la debilidad, y ha alejado de sí pensamientos egoístas, no pertenece a opresores ni a oprimidos. Él es libre.” ¡Ahí está! Conquistando nuestras debilidades. Ejercitándonos en mejorar la selección y calidad de nuestros pensamientos, en que estos sean sanos, virtuosos y positivos, no egoístas, viles o pecaminosos. En fortalecer nuestra voluntad y determinación. Eso nos lleva a dónde queremos ir, eso nos hace libres y la libertad de ser es uno de los regalos más valiosos que podemos tener. Elegir libremente quien se quiere ser y lo que se quiere hacer y tener. Éxito dicho de una manera corta pero suficiente es: Ser feliz con lo que haces

Mira lo que el autor afirma: “Un hombre sólo puede elevarse, conquistar y alcanzar el éxito, elevando sus pensamientos. Sólo puede permanecer débil, abatido y miserable al negarse a elevar sus pensamientos.” La duda, el miedo, los pensamientos viciosos como la codicia, la lujuria, la soberbia, el coraje, la envidia a los demás, el deseo desmedido de dinero y poder, la flojera, apatía y tolerancia a todo; son lastres que nos mantienen atados y sin poder elevarnos. Son peso muerto. Conforme nos vayamos deshaciendo de ese lastre innecesario, iremos siendo cada vez más ligeros e irnos elevando sobre la miseria, la tristeza, la frustración y todo eso que nos hace infelices.

Para lograr nuestras metas, eso que queremos, debemos elevarnos sobre la esclavitud de nuestras pasiones y dejar de ser negligentes o sea, dejarnos de hacer “de la vista gorda” y permisivos, es decir dejarnos llevar por la corriente, aún a sabiendas de que nos llevará a donde no queremos ir. A otra parte distinta a le que elegimos. No debemos rendirnos ni quedarnos sólo en el intento. Recuerda al atleta que para ganar el maratón, se ejercita diariamente para fortalecer su cuerpo, su mente y su espíritu. ¿Quieres tener éxito? ¡Debes ser valiente! Debemos ya controlar con valentía nuestros pensamientos. Elegirlos nosotros de manera voluntaria, deliberada y no ser víctimas tampoco de pensar lo que otros quieren que pensemos.

“No puede haber progreso ni logro sin sacrificio”. Todo en esta vida tiene un precio, pero te digo algo: El éxito, la salud, la alegría, la realización personal y trascendente ¡lo valen!!

 

ACCIONES:

  • Elijamos cada día de esta semana detectar alguno de esos pensamientos que son lastre, que nos impiden elevarnos (La duda, el miedo, los pensamientos viciosos como la codicia, la lujuria, la soberbia, el coraje, la envidia a los demás, el deseo desmedido de dinero y poder, la flojera, apatía y tolerancia a todo) elije uno y trabaja en ello cada día. Vamos evitar de manera valiente y determinada el permitirnos ese tipo de pensamiento. Elije uno, el que aparezca con más frecuencia… seguramente tu sabes cual… Repite el ejercicio mañana, si hoy no fue suficiente, o elije otro de esos pensamientos que te tienen atado al piso de la angustia y la frustración.

 

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