Sesión 34

COMO UN HOMBRE PIENSA, ASÍ ES SU VIDA

( As a Man Thinketh )

 

Comenté recientemente que para mí hay dos tipos de personas, las que hacen y las que ven hacer. Y puedo agregar que estas últimas generalmente se la viven hablando de los que hacen, y la mayor parte de las veces como una crítica destructiva y que claramente manifiesta envidia de los logros del otro y amargura personal por su propia mediocridad. Resulta fácil escuchar cómo se desprecia al que hace, adjudicando sus triunfos a cualquier cosa pero menos a sus legítimos méritos… Si a alguien le va bien económicamente, -según ellos-  no es gracias a su esfuerzo y trabajo, sino a los malos manejos y la corrupción o en el mejor de los casos a que “tuvieron suerte” o “un padrino”…

La verdad, es que tras el triunfo de quienes son verdaderos exitosos, siempre hay trabajo y esfuerzo, y una visión clara de lo que se quiere lograr. Esa visión ha sido el nutriente principal para no desmayar en el intento. Vamos a la conclusión del capítulo 6…

 

  1. Visión e ideales

(Conclusión)

El descuidado, el ignorante, y el indolente, viendo sólo el efecto aparente de las cosas y no las cosas en sí, hablan de suerte, fortuna, y azar. Al ver a un hombre hacerse rico dirán, “¡cuánta suerte tiene!” Al observar a otro hacerse intelectual exclamarán, “¡Que favorecido es!” Y al notar el carácter santo y la gran influencia de otro comentarán, “¡Cómo lo ayuda el azar a cada momento!” Ellos no ven los intentos, fracasos y la lucha que estos hombres han enfrentado voluntariamente para ganar experiencia; no conocen del sacrificio que han hecho, de los esfuerzos intrépidos que se han propuesto, de la fe que han ejercido para lograr lo aparentemente imposible, y realizar la Visión de su corazón. Ellos no saben de la oscuridad y la angustia; sólo ven la luz y la dicha, y la llaman “suerte”; no ven las largas y arduas jornadas, sino sólo contemplan el logro placentero, y lo llaman “buena fortuna”; no entienden el proceso, sino sólo perciben el resultado, y lo llaman “azar”.

En todos los asuntos humanos hay esfuerzos, y hay resultados, y la fortaleza del esfuerzo es la medida del resultado, no la suerte. “Regalos”, poder, posesiones materiales, intelectuales y espirituales son el fruto del esfuerzo; son pensamientos consumados, objetivos alcanzados, visiones realizadas.

La visión que glorifiques en tu mente, el ideal que ganó el trono de tu corazón – Con esto construirás tu vida, en eso te convertirás.

 

COMENTARIOS:

¿Quiénes son los que critican y atacan al exitoso? Allen lo pone en claro: los descuidados, quienes hacen las cosas para salir del paso, como se dice comúnmente en México: “Al ahí se va”; los ignorantes, o sea quienes sólo ven lo superficial y no el esfuerzo y disciplina que hay detrás de cada logro; los flojos, o sea aquéllos quienes son incapaces de mover un dedo para lograr algo y que son meros atenidos que esperan las limosnas de los ganadores. “Los que sólo ven” ni siquiera ven ganadores, en su miserable visión ven a gente “con suerte”, ven a gente que tiene “padrinos” que le favorecen, pero como dice el autor  “Ellos no ven los intentos, fracasos y la lucha que estos hombres han enfrentado voluntariamente para ganar experiencia; no conocen del sacrificio que han hecho, de los esfuerzos intrépidos que se han propuesto, de la fe que han ejercido para lograr lo aparentemente imposible, y realizar la Visión de su corazón.”

Los flojos, temerosos y mediocres sólo ven “la fotografía del día del triunfo” del otro, pero son incapaces de ver la pasión, voluntad y determinación, de la preparación previa a subir al podio de ganadores. Pero en cada logro, en cada buen resultado hay esfuerzo y no suerte. Todos y cada uno de los logros, sean estos posición, poder, posesiones materiales o económicas, etc. son fruto del esfuerzo; son como dice el autor, pensamientos consumados, ideas que encontraron una forma física, visiones y sueños que se realizaron.

Si somos lo que pensamos, el pensamiento, la visión que más alentamos, el sueño que reina en tu corazón, lo que construirá tu vida y en lo que habrás de ser.

 

ACCIONES:

  • Cada uno de nosotros, tu, yo, debemos tomar nuestra visión de lo que queremos para nosotros mismos y no dejarnos llevar y menos gobernar por lo que digan los demás. Esto no quiere decir que no pongamos en perspectiva y dimensionemos los consejos de aquellos que conocen del tema que nos ocupa y que pueden ser buenos consejeros gracias a sus conocimientos y experiencia; pero recuerda, siempre se puede llegar más lejos.
  • La tarea de hoy es fortalecernos ante las críticas que los demás puedan externar sobre lo que nosotros queremos ser y hacer. Evitaremos que los que “sólo ven” nos contagien su desanimo. Recuerda… si Colón se hubiera dejado llevar por las opiniones de los ignorantes y los flojos, no hubiera descubierto el “Nuevo Mundo”, si los hermanos Wright no hubieran puesto todo su empeño y dedicación, la aviación como hoy la conocemos, no existiría.

 

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