Sesión 35

COMO UN HOMBRE PIENSA, ASÍ ES SU VIDA

( As a Man Thinketh )

Iniciamos el 7° y último capítulo del libro: Como lo comenté desde el principio, es un libro que más que pequeño, es breve, pero enorme en su contenido y enseñanzas. Creo que puedo afirmar que de cada frase se desprende una línea de conducta a seguir, una norma de vida para hacerla propia. Pero la pregunta es ¿Para qué? ¿Por qué empeñarme y sobre todo esforzarme en modificar mi vida? ¿Cuál es la ganancia, el beneficio?

Empezaré dando esta respuesta: Iniciamos tú y yo este taller por alguna razón, probablemente buscando como cimentar nuestro éxito en la vida. Pero si hemos llegado hasta aquí, tras 34 sesiones, lo menos que podemos sentir es una gran alegría y orgullo por nuestra determinación y perseverancia. Creo que ahora tenemos la herramienta para iniciar y sobre todo para avanzar en nuestra realización personal. Pero creo que -y utilizando una analogía-, ahora hemos subido a la montaña y podemos ver lo que hay del otro lado. El aplicar esta herramienta de la manera más perfecta que podamos, nos dará un dividendo, una ganancia que yo al principio ni siquiera sospechaba, que supera mis expectativas: Serenidad…

La persona serena de acuerdo a la definición del diccionario de la Real Academia Española es: Apacible, sosegada, sin turbación física o moral. Sin turbación, es decir sin angustia o preocupación, sin desorden, conflicto o inquietud. ¿Se puede pedir acaso algo más? ¿Hay acaso bendición, don o regalo más grande?… La salud, la economía, la armonía con los demás, todo lo que imagines está incluido… Veamos pues que nos dice James Allen sobre la…

 

  1. Serenidad

La tranquilidad de la mente es una de las bellas joyas de la sabiduría, es el resultado de un esfuerzo largo y paciente en el dominio de sí mismo. Su presencia es indicadora de una experiencia madura, y de un conocimiento más que ordinario de las leyes y el funcionamiento del pensamiento.

Un hombre alcanza la tranquilidad en la medida que se entiende a sí mismo como un ser que evoluciona del pensamiento. Para tal conocimiento necesita entender a los otros como el resultado del pensamiento, y mientras desarrolla el entendimiento, y ve con mayor claridad las relaciones internas de las cosas por la acción de causa y efecto, cesa su agitación, su enfado, su preocupación y su congoja, y permanece en equilibrio, inalterable, sereno.

 

COMENTARIOS:

Vivir de acuerdo a las enseñanzas de este libro nos puede llevar a la sabiduría y el autor inicia afirmando que “La tranquilidad de la mente es una de las bellas joyas de la sabiduría…” Tener paz en la mente es sentirnos a gusto, felices con lo que somos, vivimos y tenemos, sin zozobras o angustias de ningún tipo; sin miedos ni carencias. Como señalé al principio, ¿Hay acaso don, bendición o regalo más grande?… La paz o serenidad que trae la sabiduría nos puede atraer también riqueza económica, pero la pura fortuna, llámale oro o simplemente dinero no compra la paz completa y verdadera si no es producto de la sabiduría.

El autor también nos advierte que “la tranquilidad de la mente es el resultado de un esfuerzo largo y paciente en el dominio de sí mismo…” Así es, tiene su precio, no es gratuita. Me parece asombroso como una frase tan corta ¡puede decir tanto! Vamos “desmenuzándola”… “la tranquilidad de la mente…  es el resultado resultado quiere decir el efecto o consecuencia de hacer algo, de un proceso, de una operación. Es decir, obtener el resultado implica una acción previa, trabajar en ello y de ahí se deriva después. Sin proceso no hay resultado…

de un esfuerzo… No es fácil o sencillo, tiene su precio y ese a veces puede ser alto y hay que estar dispuesto a pagarlo e implica sacrificio y dominio. Implica también hacer algo nuevo o diferente a lo que estábamos acostumbrados, a salirnos de nuestra “zona de confort”.

largo… No esperemos resultados mágicos o inmediatos. Así como no le podemos decir a una semilla, ya germina y crece, y dame ahora el fruto… Esto también toma tiempo… es un “platillo que hay que cocinar a fuego lento”.

y paciente… debemos evitar el desesperarnos, alterarnos. La paciencia es la facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho. Hay que dejar que el árbol crezca, antes de colocar el columpio…

en el dominio de sí mismo…” es decir, tener el control. ¿Tener el control de qué?: De los pensamientos, decidiendo voluntaria y conscientemente lo que pondremos en nuestra mente; el control de nuestro cuerpo (en el alimento, el descanso, el ejercicio, el trabajo, el sexo, etc.), el control de nuestras emociones, instintos y pasiones, de nuestro temperamento. Cada uno podemos seguir descubriendo lo que es el tener el dominio de nosotros mismos.

¿Cuándo alcanzamos esa tranquilidad? Allen lo explica: “Un hombre alcanza la tranquilidad en la medida que se entiende a sí mismo como un ser que evoluciona del pensamiento.” Es lo que pensamos lo que nos hace entender quiénes somos y para que estamos aquí. Así como un bebé crece físicamente y se desarrolla en un niño, un joven, en un adulto; el resto de nuestra evolución interior la logramos con lo que pensamos, con lo que nuestra mente puede descubrir. Así como el hombre descubrió que el mundo no era plano, las estaciones del año y el sistema solar y tantísimas otras cosas, nuestra mente está diseñada para descubrir, aprender, entender y gobernar. La mano y el pie obedecen las órdenes de nuestra mente, lo mismo debe ser con nuestros instintos, emociones y pasiones y no al revés. Nuestra evolución o desarrollo a diferencia de lo físico y orgánico, en lo intelectual y emocional es un proceso voluntario que puede y debe estar bajo nuestro control o dominio. Así también podemos conocer y entender al mundo y a los demás, viendo que lo que son y sus circunstancias son igualmente fruto de sus pensamientos.

 

ACCIONES:

  • Cada uno de nosotros, tú, yo, debemos ahora encontrar esas áreas de nuestra vida que están fuera de nuestro control, que están desordenadas… Démonos un tiempo de meditación para encontrar por cuáles es urgente empezar de inmediato. Pensemos en lo que haremos para ponerlas en orden. Recordemos que debemos “trabajar” en ello, que tomará esfuerzo,  tiempo y paciencia para lograr el control y llegar al equilibrio y que por tanto no debemos sentirnos desalentados en ningún momento, sino atesorando con alegría, cada logro obtenido por más pequeño que sea.

 

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